12 marzo, 2010

F.D.


As de copas, cinco de bastos, dos de oros, tres de espadas.
He descubierto universos indescriptibles en el negro de tus ojos.
As de copas, cuatro de espadas, siete de bastos, sota de oros.
Ciertos aromas rememoran, en mi memoria, momentos de gran sinceridad.
Sota de oros, as de copas, caballo de espadas, siete de copas.
El silencio de tus palabras, el miedo a la indefinición. Los lunares blancos sobre el negro.
As de copas, as de oros, sota de oros, dos de bastos.
Las palabras del diccionario revelan significados ocultos y postreros.
As de copas, as de oros, rey de bastos, rey de oros.
Violetas irisados que no acierto a explicar… el horrible trabazón de mi lengua.
As de copas, as de oros, as de espadas, rey de oros.
Cisnes que circunnavegan los océanos susurrando óperas de Puccini.
As de copas, as de oros, as de espadas, as de bastos.
El emisario me entrega un sobre lacrado respecto del que ansío adivinar su contenido.
Envites victoriosos.
Mesas reservadas en homenajes a héroes y heroínas.
Cartas perdedoras.
Jugadores vencidos.
Jugadas perdidas.
Manos vencedoras que tiemblan ante el siglo.
As de copas, as de oros, as de espadas, as de bastos.
Bolsas antiguas con disfraces de niño.
Palabras que arrastra el viento.
Se preguntaron el número de naipes que conforman la baraja de los juegos no reglados.

10 marzo, 2010

ARREGLOS DE DIARIO


Sé que existe el cielo,
vi las puertas del infierno.
Acomodado en el Paraíso,
recobré la cordura y la inquietud.
Los ojos delatan el desestabilizar
cuando la mirada se deja llegar atrás.
11-XII-2002 (Arreglo del diario)

Temeroso de ser acogido por el oscurantismo del reino de los celos,
los brazos tendidos del miedo,
me acunan en su dolorosa celda de cristal.
16-XII-2002 (Valoración calmada de lo que pudo haber sido)

Lo peor... aún no ha pasado.
Dicta el corazón la justicia de una historia
en la que debilitó su aguante por la mera gallardía del orgullo,
que aún mantenía la fe en la creencia generalizada.
La noche recuerda, fiel testigo, a aquellos que la dañaron.
17-XII-2002 (Extensión de una anotación en una felicitación navideña)

El Destino se encarga de escoger los caminos
por donde transcurre la existencia.
Solo el amo puede hacerlos confluir
en la lotería del azar imprevisible.
17-XII-2002 (Valoración distante de una demostración de lealtad)

El filósofo es una mente entregada a la valoración, a la reflexión;
una vida atormentada, necesariamente, por la finitud racional.
17-XII-2002 (Recurrente idea tras el estudio)

Continúa mostrándome la eternidad...
Y permaneceré asido a tu estela para siempre.
12-I-2003 (Arreglo, enamorado, de un SMS)

Abandonaste el mundo de la existencia,
trascendiéndote,
para llegar al mundo de lo ideal
(=reina de un olimpo individual con un súbdito perdidamente
creyente de la fuente del ideal).
Te amo por los rincones del pensamiento.
La noche es la mensajera de mi más dulce y delicado beso de amor.
16-I-2003 (Sumido en la distancia, perdido en
lo memorístico y confiado en la gallardía)

Entender que la vida puede ser sólo una rosa con cuatro espinas (Saint-Exupery).
Salir a otear el cielo en busca de una estrella que permanece ajena a todo tipo de reflexión.
Comprender, aún sumido en las responsabilidades y los devaneos adultos,
que un segundo de silencio es,
conocido el amor, un instante de recuerdo y entrega.
20-I-2003 (Ella... sus recomendaciones literarias)

En la habitación que olvidó la habitual sucesión del día y la noche,
los rayos solares no penetran el fortín creado por la concienciación interna.
El único reducto, la válvula de escape,
pasa por el posicionamiento mental en sentimientos ampliamente asentados.
20-I-2003 (La nebulosa encierra pesar)

Descubran la entrada al mundo de los sueños;
disfruten de sus colores, de sus perfumes, aromas...
Piérdanse un segundo en la cotidianeidad
y conocerán el sabor menos calmado de la desolación.
(24-I-2003)

Vigilar el horizonte afirmando tu presencia,
dejar que sea el recuerdo el que ordene las ideas,
enternecer la palabra para que te llegue más sincera...
El amor solo puede ser pagado (=correspondido) con amor.
25-I-2003 (Emocionalmente tuyo)

Sí, el recuerdo calma pero no consuela.
La distancia mantiene la inquietud y el tremendismo (a iguales dosis)
en una justa mezcolanza que, en ocasiones,
es fruto del desasosiego y la agonía vivencial.
Duele pensar en ratios temporales...
25-I-2003

Pensé que el amor era una realización inalcanzable.
Dejé tiempo y palabras en pretender demostrar que era únicamente debilidad y fantasía.
Ahora lo toco con mis dedos.
Estaba equivocado.
Antes, quería pensar el amor...
Y solo puede sentirse.
V-2003

Llegas y, con tu presencia,
llenas mi universo de candidez y dulzura.
Lo demás ya no entiende de especialidad o morbo.
Tu silueta campa a sus anchas por mi entendimiento.
Siéntete comprendida y alabada, musa.

V-2003.

09 marzo, 2010

CREPÚSCULO INTERIOR


Alguien espera en un portal.

La lluvia cae, malignamente, inmisericorde, sobre el suelo de la ciudad.

Los neumáticos aceleran y atropellan, con virulencia, un guante olvidado en el suelo.

Los vendedores ambulantes recogen, con torpeza y prontitud, su mercancía.


Narro desde el crepúsculo interior que establece los recovecos del horror:


Cuando despertó los muebles no estaban en la misma posición del día anterior.

Con sigilo, la madrugada aún apuraba sus últimos vaivenes, tanteó la mesilla de noche, y encontró la pequeña bandeja de alpaca.

En las más trémula oscuridad, aspiró con fuerza.

Se vistió sin mirar su imagen en el espejó y torció el gesto con indisimulada resignación.

El calendario colgado de la pared hablaba de tiempos lejanamente pasados.

Cerró la puerta y encaminó sus pasos a la madrugada de calles encharcadas.


Nadie esperaba en la quietud del recibidor.

Dirigió una muy rápida mirada a la publicidad que sus vecinos habían depositado, desde los buzones, a la repisa del armario de los contadores de la luz.

Salió a la calle, respirando un perfume imposible de catalogar.

El asfalto de la carretera relucía, rebotando la luz de las farolas.

Quiso recordar la melodía de cabecera de una antigua serie de televisión, pero no acertó.

En el suelo, huérfana y desmayada, una bufanda raída imploraba atención.


Evitaba, con parsimonia, los charcos.

Se cubría con un gigantesco paraguas.

Una pareja se entregaba con frenesí al ritual del amor buscando cobijo en el habitáculo donde la entidad bancaria había incrustado el cajero automático.

Recitó, de memoria, el comienzo de poema de Rilke.

La imagen se le antojaba imposible, pero era la presencia era real...


Narro desde el crepúsculo interior que establece los recovecos del horror.

Una patria de sueños y de vigilias, de escenarios reales para ficciones increíbles.

Narro desde allí, mientras las voces se apagan por la lluvia.

08 marzo, 2010

TITÁN


En la portada de la aventura ilustrada, Titán, el superhéroe invencible, reposa en el suelo, pudiera decirse que agonizante.

Una lluvia muy fina condensa su melena y se confunde con lo que, cualquier no demasiado avezado observador, calificaría como lágrimas.

Es su fin del mundo, del mundo como había sido relatado hasta ahora.

No muy lejos (en términos temporales y espaciales), sus enemigos celebran la caída, dudando si pueden considerarla, definitivamente, como una derrota...

Se descorchan botellas de muy caros licores, se apuestan importantes sumas de dinero en jugadas multimillonarias y arriesgadas en los casinos, la extravagancia reina en la medianoche de la ciudad.

Mujeres en lencería golpean las puertas de las habitaciones de los hoteles de moda.

Titán ha cerrado los ojos.

La sangre recorre sus venas con una velocidad crucero que anima el sopor y la desconexión.

Las nubes presagian un temporal apenas iniciado.

El suelo está frío y es un incómodo y poco reparador lecho.

Los ingenieros se afanan en intentar resolver las incidencias que provocó la caída de los sistemas centrales... la causa del apagón.

El Apagón.

Titán se adentra en una habitación irreal, que comulga de los sueños y de la estrecha y peligrosa línea que delimita lo onírico de lo vivido...

Titán no lleva máscara, sus poderes quedaron en alguna taquilla del escondido y anónimo edificio de oficinas en el que es un gris ejecutivo más.

Hay paraguas abiertos, secándose junto a un armario de calidad más que discutible.

Las ventanas no cierran bien y algunas baldosas se hallan rotas, como si hubiesen sido atravesadas por un tacón de mujer.

La cama está cubierta por una colcha escarlata, que relata viejas aventuras y rememora el calor de cuerpos desnudos.

El reloj de pared se detuvo varios años antes... y, sin embargo, por esas casualidades improbables, su hora coincide con la adecuada.

Titán le da cuerda y lo acciona.

Sale del sueño.

Ha dejado de llover.

Siente sus músculos doloridos, su cuerpo aterido, calambres y aguijonazos feroces...

Titán ha abierto los ojos.

Instintivamente ha palpado su rostro y se ha descubierto embozado.

Las sirenas ululan en la línea del infinito.

Los camareros discrepan al cerrar las cajas recaudadoras de una noche poco rentable.

Sobre la mesa de una estancia olvidada, reposa un sobre con ciertos guarismos, indescriptibles, manuscritos en su margen inferior izquierdo.

Titán ha prometido volver, recomenzar, como el ave fénix...

Resignado al azar, que es el carácter prostibulario e infiel de la fortuna.

Titán ha decidido cerrar los paraguas, dejar las puertas abiertas, inobservar pretéritas obligaciones, describir el horror con una sonrisa en los labios...

Como el reloj, aprovechando el influjo de la casualidad, volver a iniciar su andadura (en hora...).

Titán, él lo sabe, es su peor enemigo.

04 marzo, 2010

EL PARTE


De una maldita vez, guarda tus palabras, salvo que vayan a añadir algún significado.

El embellecimiento de la lírica no es moneda apreciada.

Olvida, sostener envites en manos desafortunadas con naipes inservibles.

A nadie atrae, en estos días, el porte del perdedor.

Escucha la pesada losa que arrastra el silencio.

Recrearse en las veleidades del sufrimiento resulta estúpido... e insano.

Sigo soñando, si gustas, pero no busques compañeros en ese viaje.

Olvídala.

Pierde la memoria, si puedes...

Desdibuja sus contornos...

Sostén...

Aguanta...

O revienta.

O reinventa.

LA PINTORA


Algo, que golpeaba en su cabeza con reiteración, le impedía dormir.

Era la sexta noche de la semana en la que ocurría...

Notaba sus miembros aletargados, lentos de reflejos... pesados, ajenos a cualquier orden que pudiera transmitirles.

Agarró su cuaderno de bocetos y comenzó a repasar los últimos estudios que había acometido.

Le gustaba la sensación de ensuciar sus dedos con el carboncillo de las sombras...

Le hacía sentir bien, cómoda... absorta, dueña de mundos imaginarios, suyos...

Para bien o para mal, sabía que aquélla, si reunía el valor necesario y la inspiración le acunaba entre sus brazos, sería su última obra.

También la única... la única verdadera.

Repasaba los apuntes de la melena cayendo, con la fuerza de un huracán, con la delicadeza y gracilidad del aleteo de una mariposa.

Y continuaba errática, dudosa, temerosa... contracorriente.

Volvió a los ojos... rematados, vivos, la capacidad de transmisión del llanto de un bebé, brillantes como el diamante...

Pero fríos, desoladores, inquietos... ciertamente terribles.

Se detuvo unos segundos más en la sonrisa... apenas iniciada, solo insinuada.

Investigó el adjetivo apropiado... y coligió que era diabólica.

Tembló.

De repente, recordando su inutilidad absoluta para los tangrams, se descubrió armando un lienzo en las tablas, mientras mantenía una conversación, por teléfono, con el manos libres activado.

Reparó en la fecha y el día del vuelo de llegada, pero olvidó anotar el número del mismo.

El resto fue trance...

De un solo trazo dibujó una bisectriz perfecta... encadenando espasmódicos movimientos con repentinas caídas.

Todos los candados se abren con la misma llave.

Circundó con onduladas lineas negras la altura del monte que se adivinaba en el centro del cuadro.

La violencia y la rapidez le inocularon un frenesí creativo desmedido... y genial..

Los colores brotaban y preñaban las telas de verdad.

Quiso despertar, pero fue en vano.

Su última mirada, cansada, deshecha, fue aprobatoria.

Retomó su cuaderno de bocetos.

Arrancó todas las páginas usadas y las lanzó a la chimenea.

Degustó el crepitar del fuego...

Pensó.

Garabateó tres letras mayúsculas... una especie de epitafio para su testamento creativo.

Y, vacía, se rindió a la evidencia.

Inerte, permitió que su mirada disfrutara del último amanecer.

03 marzo, 2010

CIRCO


2 emes son, en virtud de un gesto, W y M.
Sin embargo, W no siempre es V y V.
Pero el susurro del viento alerta, inexorablemente, sobre el dolor subyacente causado por las musas.
Los relojes se atrasan cuando hablan de recuerdos en el presente.
Y el futuro es un poema que nadie acierta a rematar.
Quizá sea falta de arrojo.
O el miedo de la apuesta.
El trapecio, que me sobrevuela, continúa danzando... vacío.
Escucho el silencio... duele.
Las hormigas circulan, en orden, por la arena del escenario del circo.
Los leones ya se durmieron en sus jaulas.
El prestidigitador vomita, arrodillado, en el baño.
El payaso se desmaquilla sin pasión.
La mujer forzuda devora sus anabolizantes.
El niño se escapó de las cuidadosas manos paternas y observa cómo el tragafuegos copula, con violencia, con la funambulista.
Quiero adivinar el significado de mis miedos.
Quiero olvidar todas mis anotaciones de viajes pretéritos.
Sé en qué lugar reposarán mis huesos cuando las respuestas no sirvan para nada.
Desconozco las carreteras que transitarán hasta llegar a su destino.
El niño me pregunta y prefiero no contestar.
Sus dudas son mis miedos.
Y su ingenuidad mi debacle.
Mientras, en el circo, la V juega, como experta contorsionista, a convertirse en M.